Discurso pronunciado por Ramiro Valdés Menéndez en ocasión de la llegada de los restos de Tania al Memorial Ernesto Che Guevara

30 de Agosto de 2017 | 

Discurso pronunciado el 30 de diciembre de 1998, por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez en ocasión de la llegada de los restos de Tania al Memorial Ernesto Che Guevara, enclavado en la ciudad de Santa Clara, Cuba


Familiares de los combatientes caidos;
Compañeras y compañeros de la presidencia;

Villareños:

Hace cuatro décadas, cuando en Cuba se aproximaba el desenlace de
nuestra lucha por la libertad, una joven militante comunista nacida en la
Argentina, Tamara Bunke, seguía desde la República Democrática
Alemana, donde residía junto a sus padres, el avance de aquellos lejanos
acontecimientos, que estaban, sin embargo, tan próximos a sus
sentimientos de simpatía y solidaridad.


La Revolución cubana triunfante, que significó el cambio histórico
más radical en toda la existencia de este hemisferio, unió luego el destino
de aquella joven valiente, inteligente y de pensamiento profundo a la
causa de nuestra patria. Convertida en luchadora clandestina prestó
inestimables servicios al Movimiento Revolucionario Latinoamericano
y luego, como “Tania la Guerrillera”, Ilenó una página gloriosa en la
gesta del Che en Bolivia, hasta dar su vida en condiciones adversas junto
a otros compañeros, bolivianos, peruanos y cubanos.


De tal manera fue honda esa compenetración, que desde los momentos
iniciales de la búsqueda de sus restos en Vallegrande, cuando hablamos
con la madre, Nadia Bunke, hoy aquí con nosotros, para consultar su
decisión acerca de dónde quería que ellos fueran sepultados, no vaciló
un instante en respondernos que aqui, junto a los del Che y sus
compañeros, y al preguntarle, mas recientemente, bajo qué bandera
debímos traer hasta este memorial el osario que los contiene, sin titubear
un segundo nos respondió que bajo la bandera cubana, que era su otra
patria, por la cual había combatido, y la que le dio el honor de ser admitida
como militante del Partido Comunista de Cuba.


Recibimos también a un bravo combatiente de nuestro Ejercito Rebelde,
que vino desde la Sierra Maestra en la punta de vanguardia de nuestra
Columna Invasora “Ciro Redondo”,1 y que aquí, en la antigua provincia
de Las Villas, participó destacadamente en todas las acciones de la
ofensiva final contra la tiranía, el capitán Manuel Hernández Osorio
(Miguel), quien reeditó en Bolivia su trayectoria de revolucionario recio,
firme y disciplinado.


Acogemos en su tierra cubana al médico Octavio de la Concepción y
de la Pedraja (Moro), combatiente del Segundo Frente Oriental Frank
País,2 luchador internacionalista en el Congo3 y otro de los compañeros
cubanos, de probada confianza, que selecciónó el Che para que estuvieran
a su lado, en el nucleo inicial de un proyecto revolucionario concebido
para extender la lucha de liberación en el corazon de este continente.
Es un honor extraordinario, además, que desde este día tengamos
definitivamente entre nosotros, como ya lo estaba en nuestro respeto y
admiración, la figura combativa de Roberto Peredo Leigue (Coco), quien
junto a su hermano, Inti, el Che los consideró como baluartes
fundamentales de la lucha y cuadros bolivianos con grandes
posibilidades de desarrollo. Coco Peredo fue uno de aquellos militantes
revolucionarios que estuvo entre los primeros en la organización de la
guerrilla, que jamás dudaron en seguir la jefatura del Che, que nunca
claudicaron ni perdieron Ia confianza en la victoria.


Los familiares de un grupo de destacados y heróicos bolivianos aquí
presentes, también quisieron que sus seres queridos reposaran en tierras
cubanas. Son jóvenes revolucionarios que supieron responder al Ilamado
de su momento y de su patria: Mario Gutiérrez Ardaya (Julio), Aniceto
Reinaga Gordillo (Aniceto), Jaime Arana Campero (Chapaco), Francisco
Huanca Flores (Pablito) y Julio César Méndez Korne (Ñato).
Otra familia, que también nos acompaña, la del peruano Edilberto
Lucio Galván Hidalgo (Eustaquio), solicitó que los restos de este bravo
luchador internacionalista permanecieran en Cuba junto a sus
compañeros de hazañas gloriosas.


Todos ellos simbolizan el espíritu de solidaridad latinoamericana de
aquella lucha. Su presencia en Cuba, representa la unidad de ideales,
historia y destino común de los pueblos de Nuestra América —como la
llamó José Martí— convocados ayer como hoy a la tarea de alcanzar la
plena y definitiva independencia, integrarse y promover la justicia social
y un desarrollo verdaderamente humano en esta región.


El pasado año, cuando en este mismo lugar rendimos merecido
homenaje al Che y a sus compañeros, en el 30 aniversario de la caida del
Guerrillero Heróico, Fidel planteó que lo veía a él y a los demás
combatientes cuyos restos fueron aqui depositados, como un
destacamento de refuerzo que venía a apoyarnos en la dura y dificil
batalla en que está empeñado nuestro pueblo, que es la de la resistencia
al enemigo yanqui que trata de destruirnos, y la defensa de las ideas de
la Revolución, la solidaridad y el socialisrno.4


De la misma forma, hoy, al recibir los restos de Tania y otros nueve
combatientes internacionalistas, podemos afirmar que esta tropa más
nutrida, se hace aun más invencible, con la fuerza de su ejemplo, su
moral y su mensaje revolucionario para las presentes y futuras
generaciones.


En Bolivia, en el escenario de la campaña del Che, el grupo avanzado
de compañeros que labora en la búsquea continúa allá con Ia esperanza
de encontrar a los que aun faltan. Nosotros también mantenemos la
confianza en que podremos reunir en suelo cubano al resto de los
integrantes de la guerrilla.


Las épocas pueden cambiar, las condiciones y los métodos también,
pero al cabo de estos 31 años de la caída del Che y sus compañeros de la
guerrilla boliviana, puede decirse que los objetivos por los que ellos
batallaron siguen siendo una necesidad y una aspiración para el futuro
latinoamericano.


El imperialismo norteamericano aspira hoy, con más fuerza que nunca,
a perpetuar la subordinación, el atraso y la división de Latinoamérica. El
neoliberalismo pretende que el mercado, con sus leyes ciegas, sea quien
dicte la economía y la vida de cada país. Los países poderosos defienden
una globalización egoista y excluyente, que hace cada día más ricos a los
ricos y cada vez más pobres a los pobres.


Los gobernantes de Estados Unidos intentan erigirse de hecho en la
cabeza de un gobierno mundial, que imponga al resto de los países por
diferentes medios, incluida la fuerza, su voluntad politica y militar.
Aspiran a implantar un pensamiento y un modelo de sistema social
únicos, y castigar a los que se nieguen a aceptarlo. Postulan el
intervencionismo en América Latina y el Caribe, el armamentismo y la
contraposición de unos países a otros.


Las transnacionales norteamericanas están apoderándose de los
espacios informativos y culturales en todo el mundo, para barrer la
identidad de los pueblos e imponer su uniformidad, la manipulación y
la banalidad.


Los imperialistas son hábiles a la hora de presentar como modernas o
ultramodernas sus políticas reaccionarias, pero quien analice con rigor
las ideas y el pensamiento de Fidel y el Che, tendría que reconocer que en
ellos se expresa la verdadera perspectiva de progreso a que debiera
aspirar la humanidad en este final de siglo y de milenio, tan Ileno de
contradicciones, amenazas y peligros.


Por eso, como ayer, nos esforzamos por transformar las realidades,
por combatir al principal enemigo de nuestro pueblo y de todos los
pueblos explotados de este continente y del mundo, por abrir camino a
nuevas ideas de libertad y justicia, hoy, en condiciones distintas, por
vías que ya no pueden ser las mismas. Ante situaciones mucho más
desventajosas y complejas, seguimos y seguiremos luchando por nuestra
justa causa, por nuestras justas ideas, sin hacer la menor concesión a
nadie, sin ceder a ninguna presión, y poniendo por encima de todo los
principios de la independencia, la Revolución y el socialismo.


Compañeras y compañeros:


Hace 40 años, un día como hoy, se combatía duramente en esta ciudad
de Santa Clara. Por estas mismas horas de la tarde, aquel 30 de diciembre,
cayó combatiendo uno de los más audaces a inolvidables capitanes de
nuestro Ejército Rebelde, Roberto Rodríguez, “El Vaquerito”. Su muerte,
a unas pocas horas de la victoria, la evocamos hoy como un símbolo de
todos los que se sacrificaron por hacernos libres y darnos el derecho a ser
dueños de nuestra propia vida.


Entonces se fundió también la alegría del triunfo, la recompensa de
nuestros afanes, y el dolor del recuerdo por todos los compañeros que
quedaron a lo largo del camino, desde el Moncada hasta el último día de
la guerra.


Sabíamos que aquel momento era a su vez el punto de partida para
nuevos retos, nuevos peligros, nuevas acciones. No podíamos imaginar,
sin embargo, como serían estas décadas que ya hoy también son historia,
cuantas nuevas figuras se destacarían en las misiones de la Revolución,
hasta que punto sería difícil y complicado el camino de nuestra patria,
que volvería a quedarse prácticamente sola, como al principio, sin otro
respaldo que la solidaridad de los pueblos, frente a un enemigo poderoso,
con pocos escrúpulos y obstinado en borrarnos a cualquier precio de la
faz de la tierra.


Así hoy, cuando nos aprestamos a recibir con júbilo la fecha gloriosa
del Primero de Enero, cuando ustedes, hermanas y hermanos villareños,
se disponen a festejar el 40 aniversario de la liberación de la ciudad, en
aquella batalla donde el pueblo estuvo a la altura de las fuerzas
combinadas de los invasores de las Columnas 8 y 2; del Directorio
Revolucionario, de los combatientes del 26 de Julio y del Partido Socialista
Popular,5 alzados en esta provincia, a la altura del Che y de Camilo, se
vuelven a unir esa legítima alegría con estos momentos solemnes en que
depositamos en su lugar de definitiva vigilia, en su trinchera de definitivo
combate, los restos de Tania y sus compañeros bolivianos, peruanos y
cubanos.


Debemos recibirlos sin tristeza. Debemos recibirlos con orgullo.
Debemos acogerlos como un nuevo motivo para sentirnos inspirados y
comprometidos con la causa de la Revolución.


Como ayer el ejemplo del “Vaquerito”, caído en la flor de su juventud
y de su gloria, enardeció a este pueblo en la batalla final contra la tiranía,
en el respaldo a la estrategia general del Ejército Rebelde, conducida por
Fidel; ahora, la presencia de Tania y sus compañeros, junto al Che y
demás combatientes, en este corazón de nuestra isla, debe transformarse
en un ejemplo para la juventud, en un estímulo para los trabajadores y
todo el pueblo en el cumplimiento de sus tareas, en el desarrollo de su
conciencia frente a las dificultades internas y las realidades del mundo
en que vivimos, y en el respaldo decidido a la estrategia general de la
Revolución, que conducen Fidel y Raúl al frente de nuestro Partido y
nuestro Gobierno.


Una patria inexpugnable, la recuperación progresiva y sólida de
nuestra economía, la reafirmación incesante de nuestros valores morales
y políticos, es el monumento que tenemos que construir, día a día, en
homenaje al Che y a todos los caídos que guarda este Memorial, a los que
guarda nuestro país entero desde La Demajagua hasta hoy, 6 y en
homenaje a nuestro pueblo magnífico y luchador que tanto lo merece.
¡Bienvenidos, compañeros del nuevo refuerzo, que Ilegan para unirse
a nosotros en las vísperas de este glorioso 40 aniversario!
iBienvenida Tania, ejemplo inmortal de mujer, y de comunista!
iBienvenidos, combatientes heróicos por la causa de la Revolución
cubana, la hermandad y la solidaridad entre los pueblos!


Digamos hoy con el Che: ¡Hasta la Victoria Siempre¡

Y repitamos con Fidel:

¡Socialismo o Muerte!
¡Patria o Muerte¡
¡Venceremos!



Noticias y reseñas

Enlaces